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COMPAGNIA MISSIONARIA
DEL SACRO CUORE
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Reconocer y servir
Posted by Anna Maria Berta
Queridísimas/os

Todavías estamos en el clima pascual y de pentecostés.La liturgia en este tiempo nos ha sumergido en el misterio de la muerte y resurrección del Señor,haciéndonos contemplar, en los Hechos de los Apóstoles, el crecimiento de una comunidad que se formó precisamente en torno a este misterio. La solemnidad de Pentecostés dió por terminado este camino iniciado con la imposición de las cenizas. Siempre me ha llamado la atención que esta solemnidad no tenga una continuidad(como por ejemplo Navidad y pascua que se prolongan durante 8 días en la liturgia)sino que nos pone bruscamente en lo cotidiano. Inmediatamente pasamos al “tiempo ordinario”. Volvemos a la “normalidad” pero con la luz y la fuerza del Espíritu que solamente El puede donar. Y solamente el Espíritu hace posible el paso, día tras día, del miedo al valor, de la incertidumbre a la seguridad....como los apóstoles en el Cenáculo.
El Espíritu nos hace reconocer al Resucitado, tal como el discípulo amado en el lago de Tiberiades cuando dice a Pedro: “¡Es el Señor!” (Jn.21,7). Y Pedro “ se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al mar…” (también Jesús se ciñó con la toalla para el lavado de los pies) El discípulo amado y Pedro nos indican el camino para vivir nuestra vida cotidiana como un continuo Pentecostés. Uno nos enseña a reconocer al Señor y el otro el camino del servicio. Reconocer y servir. Conjugar estos verbos nos ayudará a vivir el camino día tras día iluminados por el Espíritu que nos dará esa fuerza necesaria para vivir la obediencia a la vida. Vamos al encuentro de la fiesta del Sagrado Corazón conjugando estos dos verbos: Reconocer y servir.
Reconocer el gran amor que el Señor nos tiene ; su presencia en nosotros y alrededor nuestro; su grito de lamento (Mt 11,20-24) y de júbilo(Mt 11,25-27); reconocer el camino hacia el Golgota y dirigir la mirada hacía El; reconocer su voz y su mirada en todos los hermanos y hermanas que la providencia pone en nuestro camino… y precisamente porque lo reconocemos nuestra respuesta no puede ser otra que el servicio. Ciñámonos como Pedro , y en el encuentro con el Señor comprenderemos como servir. “Volviéndo la mirada hacia aquél que traspasaron” reconoceremos al Señor y él mismo nos invitará a volver la mirada hacia quienes nos rodean, a ese mundo al cual El con pasión aún hoy dirige su Palabra. Debemos mirar e lui stesso ci inviterà a volgere lo sguardo a chi ci circonda, a quel mondo a cui Lui con passione ancora oggi rivolge la sua Parola . Debemos mirar a nuestro alrededor y servir.
Les deseo a todos que se preparen a la fiesta del S.Corazón con este anhelo de saber reconocer y servir al Señor para que su Reino se realice hoy en nuestrocamino y en cada persona y acontecimiento que la vida nos pone por delante.
¡El Corazón de Cristo, maestro en el servir, nos bendiga!

En comunión




Estamos “cargados” de una energía desproporcionada según las medidas del mundo: la fe que mueve montañas, la esperanza que niega lo imposible, la caridad que hacer arder la tierra. Cada minuto del día no importa donde y porqué ,le permite a Cristo vivir en nosotros en medio de los hombres.
¿La fe no es el compromiso temporal para la vida eterna? Para vivir de nuestra fe en nuestro tiempo y en nuestro mundo hoy y aquí; para poder realizar nuestra vocación a la fe,estamos obligados animar con nuestra vida cristiana todo aquello que es , actualmente, acelerado, momentaneo, immediato, obligados no a creer distinto sino a vivir distinto, no a adaptar la fe a esta realidad temporal , sino a adaptarnos a este movimiento, adaptarnos para reconocer, optar, hacer la voluntad de Dios en este movimiento. Debemos aprender a adaptar rápidamente a la fe a nosotros mismos y las circunstancias. Ahora no estamos preparados a lo rápido


M: Delbrêl


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